En todos los países hay mitología, leyendas y creencia en las hadas, y también cajas país tiene las suyas propias, en España hay mucha creencia sobre todo en el norte estas son algunas:
Anjanas (Cantabria)
La Anjana (de jana, antiguo nombre con que se designaba a las hechiceras durante la Edad Media) es uno de los personajes más conocidos de la mitología cántabra. Estos seres feéricos son la contrapartida a los crueles y despiadados ojáncanos y ojáncanas y en la mayor parte de las versiones son las hadas buenas de Cantabria, generosas y protectoras de las gentes. Su representación en la mitología cántabra recuerda a la de las xanas en Asturias, las janas en León y las lamias vascas, estas últimas sin su aspecto zoomorfo.
Las fuentes no se ponen de acuerdo. Unos dicen que son criaturas celestiales enviadas por Dios para realizar obras buenas y que tras 400 años regresan al cielo para no regresar.
Otros en cambio señalan que son espíritus de los árboles encargados de cuidar de los bosques. En todo caso, las describen de aspecto hermoso y delicado, con medio metro de estatura, ojos rasgados, brillantes pupilas negras o azules como luceros y mirada serena y amorosa. Tienen una piel blanquísima y su voz es dulce, unas veces parece un ruiseñor cuando están contentas y otras las de un escarabajo al pisar de las hojas en otoño. Esconden unas alas prácticamente imperceptibles y casi transparentes.
Aparecen por todo el norte de la península española y en países de la costa atlántica de Europa Central y Reino Unido. En algunos casos tienen características que las asocian a las brujas, en otros son propiamente hadas que danzan y tienden la ropa blanca entre los árboles y sobre la hierba de los prados, después de lavarla en los ríos.Hay una gran variedad de leyendas sobre ellas, lo que las dota de descripciones muy diversas.
Lamias Vascas
Hermosos seres de la mitología vasca, que son las “Lamias” (Lamiñak), peinan sus largos cabellos rubios hasta los pies, con un peine de oro a las orillas de los ríos y fuentes de las montañas y enamoran a los pastores que tienen la fortuna, o la desgracia, de contemplarlas.
Son siempre amores desgraciados e imposibles.
En euskal herria existen numerosos vestigios del paso de las lamias, cuya existencia estaba muy arraigada en la creencia popular; de ahí que se dijese:”direnik ez da sinistu behar; ez direnik ez da esan behar”(“no hay que creer que existan; no hay que decir que no existen”).
Las lamias son genios mitológicos a menudo descritos con pies de ave.
Se dice también en los distintos pueblos que ellas han ayudado a los hombres en la construcción de dólmenes, cromlech y puentes. La propia mitología vasca explica su desaparición a causa de la fundación de ermitas.
A veces adoptan la forma de una bella mujer y atraen a los hombres, siendo posible distinguirlas únicamente por sus pies de pato.
A veces se enamoran de los mortales, pero no pueden casarse con ellos, pues no pueden pisar tierra consagrada. En ocasiones tenían hijos con ellos. En otras leyendas son mitad humanos y mitad peces.
Otras dicen que no son más que la diosa Mari (Numen principal de la mitología vasca PRE-cristiana. Divinidad de carácter femenino que habita en todas las cumbres de las montañas vascas, recibiendo un nombre por cada montaña. La más importante de sus moradas es la cueva de la cara este del Anoto, a la que se conoce como “cueva de Mari” o “Mariyen Koba”, que atribuye a Mari el nombre de Mari de Amboto o Dama de Amboto).
Suelen ser amables y la única forma de enfurecerlas es robarles sus peines.
Cuenta una leyenda que una vez una mujer le robó el peine de oro a una lamia y ésta, enfurecida, la trató de maldecir, pero no lo logró puesto que sonó la campana de la iglesia y eso la salvó.
Cuentan que las noches previas al cambio de estación, las hadas salen al exterior a divertirse con sus bailes y danzas, en el apogeo de sus poderes. La noche más propicia para encontrar un corro de hadas es la Noche de San Juan, su noche preferida. Si una noche, por el bosque, descubre muchas lucecitas a lo lejos que parece que saltan y una música desconocida, está usted asistiendo al baile de las hadas.
Para las hadas cualquier día puede ser motivo de fiesta, aunque tres son las noches mágicas en que las leyes mortales quedan derogadas y las hadas salen a celebrarlo al exterior: la noche de San Juan, inicio del solsticio de verano; la noche de Beltane, víspera del Primero de Mayo; y el 31 de Octubre, víspera del Día de Todos los Santos.